El internacional galo reconoce que se deben corregir desajustes defensivos y que el equipo tiene talento para ejecutar el fútbol de toque que pretende Pellegrino.
Lo primero que me viene a la memoria es el Valencia de Angloma. Aquel era un muy buen equipo, que demostró que se puede llegar a finales de la Liga de Campeones. Vi la final que perdimos contra el Bayern de Múnich en la que jugó Albelda. Yo era un chaval de 14 años y estaba en el centro de formación de deportistas de Blois, en mi pueblo. Fue una lástima el desenlace que tuvo aquel partido.
Mi faena está más en evitar goles que en marcarlos, así que te puedes imaginar, qué alegría. El gol significó además la victoria contra el Celta, en un partido complicado y en mi debut. Ahora que sé lo que se siente espero que vengan más goles de vez en cuando a partir de ahora.
Todo ha sido muy intenso, es cierto. Hemos tenido muchos partidos gordos, y eso es una dificultad añadida: Real Madrid, Barça, Bayern de Múnich. Han caído varios jugadores lesionados y fuera de casa hemos disputado un par de partidos a mediodía, de mucho esfuerzo y derroche...
No, nunca en mi carrera había jugado partidos a las doce de la mañana. Es un horario malo. No es nada dramático, no me quejo. Es parte de nuestro trabajo. El problema real es nuestro, con los desajustes en defensa. Cuando los solventemos el equipo irá a mejor.
Hay partidos, como el de Mallorca o el último contra el Levante, que hemos tenido el 70 % de la posesión del balón. Ante el Levante tuvimos cuatro oportunidades claras de marcar antes de la media hora, en Mallorca otras tres en los primeros veinte minutos. Los grandes equipos deben marcar en esas ocasiones. No lo hicimos y en cambio, a partir de errores en la entrega de la pelota, o de saques largos del portero rival, nos han marcado y no hemos podido reaccionar.
No veo otra solución que no pase por trabajar, y estar más vigilantes en esos detalles. No los podemos pasar por alto.
Pienso que el estilo de juego está adaptado a los jugadores que tenemos. Nos gusta tener la posesión, controlar el balón y manejarlo en pequeños espacios. Tenemos muchos jugadores con gol, centrocampistas con llegada desde segunda línea... Hay que insistir en lo que estamos trabajando.
Todo ha venido de golpe. Jugar de inmediato, adaptarte a una ciudad como Valencia, diferente a Lyon, aprender una nueva lengua, pero la esencia del juego es la misma: jugar a fútbol, y en España no es tan diferente a Francia. Desde hace cuatro años, en el Oporto, el Olympique o la selección francesa, he tenido una exigencia muy alta y partidos de primer nivel. Con esa experiencia, la presión uno la lleva siempre dentro y la adaptación se hace más fácil.
Soso, Adil, Jérémy o Tino Costa, que habla francés a la perfección, han sido jugadores muy importantes en estas primeras semanas, un gran apoyo. Pero la convivencia no se limita a los jugadores franceses, o a los que han pasado por la Ligue 1, como Ricardo Costa. De mi experiencia en la liga portuguesa tengo algunas nociones de castellano y me permite entender prácticamente todo lo que dice el míster.
Nada más venir me impresionó Jonas. Es un jugador formidable, muy técnico, con clase. Y no me olvido del pequeño Jonathan. A pesar de su juventud nos ha cautivado a todos. Y cuando se recupere, Ever nos ayudará muchísimo. Por lo que he visto en los entrenamientos tiene técnica y dotes de mando. Los tres nos darán fortaleza.
¿Qué diferencias ha notado respecto al campeonato francés? ¿Más toque por un lado, menos intensidad física?
El campeonato español es muy muy técnico. No hay equipo que no destaque por su fortaleza técnica. La mayoría de los rivales, salvo alguna excepción, juega para ganar, ya sea en casa o a domicilio. Por tanto, los partidos son intensos y se juegan a mucha velocidad. En Francia los partidos son más tácticos y especulativos. Hay más protagonismo de lo físico, se juega con mucho contacto con el rival y se dispone de menos espacio. El juego en España es más atractivo.
No me encuadro en una sola función. Tengo capacidad para atacar, como hacía en Portugal. En Francia me fui replegando más, también condicionado por el tipo de juego, sin espacio para los laterales. En España es diferente, los carrileros suben, suben y suben y doblan mucho al extremo. Es un estilo que me gusta, las estadísticas son más completas, tienes la oportunidad de dar algún pase decisivo de gol..
Por lo que he visto estas semanas, también desde mi experiencia con Jesualdo Ferreira o Claude Puel, le veo como un técnico que tiene las ideas claras, que trabaja mucho los conceptos tácticos que trata de inculcarnos, que ama el buen fútbol, con muchos pases y combinativo, con un juego abierto, siempre en contacto con la pelota. Es muy completo y le gusta dialogar con los jugadores. En el poco tiempo que llevo he aprendido tácticamente de él. El Valencia tiene buenos jugadores para ejecutar su fútbol.
Estamos al igual que ellos en la Liga de Campeones, y tenemos la obligación de intentarlo. En el campeonato estamos en un mal momento, como lo ha estado también el Real Madrid. Tenemos buenos jugadores y, en mi opinión, no estamos tan lejos de Barça y Madrid.
Está claro que son clubes de un nivel inmenso. Todos sus jugadores están nominados para el Balón de Oro y son los mejores del mundo. Pero hay que competir.
Los favoritos son siempre los mismos: Madrid, Barcelona, Bayern, Manchester United. Después, como dices, venimos detrás equipos con opciones, que tienen en sus filas a muchos jugadores internacionales, con experiencia y ambición. Nuestro estadio debe ser una ventaja ante rivales así. El público de Mestalla siempre ha sido muy pasional, que obliga al rival a retroceder. Con ese factor, si jugamos al máximo de nuestro nivel y llegamos a eliminatorias decisivas, podemos culminar una buen temporada.
Los tres tienen la particularidad de estar en el club desde hace mucho tiempo. Han demostrado que tienen una gran habilidad para negociar con los clubes más fuertes y sacar traspasos muy elevados, de muchos millones, por sus mejores jugadores, como Falcao, Benzema, Villa... Están muy capacitados.
Es una ciudad realmente bonita, voy conociéndola poco a poco. Es muy diferente a Lyon. Aquí siempre hace buen tiempo (sonríe), aunque debo decir que aquí se come muy muy tarde, y es algo a lo que todavía no me he acostumbrado. Pero por lo demás, la gente por la calle es muy agradable y receptiva, muy mediterránea.
(Risas) Aquello ya lo he olvidado y por fortuna he seguido jugando en grandes equipos. Estoy muy contento de cómo me han ido las cosas, de estar ahora en el Valencia, de querer mejorar, volver a la selección y jugar el máximo número de partidos.
Ya ha pasado la época de Zidane, Viera y Henry, que dominó una época. Ahora está en reconstrucción. Ha habido muchos cambios, muchas pruebas, han pasado muchos jugadores. Hasta encontrar la fórmula de la selección española, que con el tiempo ha encontrado a los jugadores idóneos para formar un bloque que gane un Mundial y una Eurocopa, hace falta tiempo y acierto. Francia ahora tiene una nueva base, con gente joven que ya milita en grandes de Europa. Poco a poco, con paciencia, va buscando su camino, como hizo España en su día.
La competencia es dura en mi posición, hay grandes jugadores y en grandes clubes. Yo debo seguir trabajando, sin prisas. Ahora estoy en una Liga como la española, juego la Champions con el Valencia, con mucha difusión. Con este nivel y trabajo, poco a poco, algún día volveré a tener la oportunidad.
Me encanta dormir (carcajadas). Dormir y jugar a la Play Station. Después de eso, dar algún paseo, charlar con amigos franceses, o nadar unos largos en la piscina, relajado.